
Termina hoy la primera semana de preparación
específica de cara al Maratón de Madrid. Aun sin dorsal, llevo desde hace unos días
focalizando mis entrenamientos en esta carrera y aunque para los muy puristas,
el tiempo de preparación es algo corto (algo menos de 12 semanas), la ilusión que
despierta en mi la carrera principal de la temporada hace que intente pensar
solo en lo positivo y que me mentalice de que esta preparación es un proceso de
aprendizaje, tanto de técnica de entrenamiento como de sensaciones corriendo.
La semana globalmente fue sobre
lo previsto, lo cual ya es algo que celebrar. Después de tener que trabajar 5 días
seguidos (uno de ellos con noche incluida), mantener el ritmo de los
entrenamientos ha sido el reto y a la vez la motivación para poder terminarlos.
Quizás, algo corta en kilometraje (a penas 43 km), pero a diferencia de otras
previas, la que mas kms rápidos ha tenido en los últimos meses. Un primer día de rodaje regenerativo muy tranquilo (después de la tirada larga final de la semana pasada), dio paso a las primeras series a las ordenes de Abascal, en las que el ritmo no fue excesivamente alto pero si aproximado a mis ritmos de competición en 10 mil. En las series, sufrí sobre todo el 2º 2000 y la primera parte del 3º, en la que veía que claramente se me escapaba la serie porque no mantenía el ritmo. Afortunadamente el final del último 2 mil, me dio para recuperar y para volver a apretar con un problema añadido (error de principiante) que fue tener que hacer los últimos 250 metros de la serie sin poder apretar el ritmo porque se me soltó el cordón izquierdo (un clásico en mi) y la termine con la zapatilla “colgando”.
El segundo entreno fuerte, un Fartlek que hice por la zona de Loranca – Moraleja de Enmedio (una mañana con mucho viento) las sensaciones fueron buenas aunque comenzaba a ser consciente de la necesidad de regular muy bien el esfuerzo pues según aumentaba el tiempo de carrera rápida, la fatiga llegaba con cierta facilidad. Al final, el día se hizo un poco largo, las piernas amenazaban contracturarse, aunque acabe contento porque entre los rodajes y el específico en ritmos salieron aproximadamente 14 kms.
Tras una jornada de descanso relativo, llegaba el tercer tramo específico, un ritmo controlado (por el barrio del PAU y el polígono de Arroyomolinos en Móstoles). Esta vez, encontré las piernas algo más sueltas, si bien el ritmo no era de “ataque”. Termine el entreno en progresión, sobre todo en el ultimo 4 mil, dejando un ritmo final entorno a 4:42, con la sensación de tener algo de gas guardado, pero también con la gasolina y las fuerzas muy justitas.
El último día de la semana he preferido no salir a rodar, más que nada por dejar respirar a las piernas. El 8 mil de la tarde anterior inicialmente me dio la sensación de fuerza en las piernas pero al día siguiente las notaba doloridas y sospeche que sufriría más de la cuenta si rodaba esa mañana, asique preferí entrenar “indoor” en el gimnasio.
La valoración general esta semana ha sido favorable, me he encontrado bien después de los entrenos, he comprobado que hay ritmos que desconocía y “lugares” para los cuales aun no estoy preparado. Me preocupa bastante la aparición de los temidos calambres y contracturas en el cuádriceps (un clásico en mis maratones previos) sobre todo al final de los dos entrenos fuertes. Otra limitación que aprecio es la falta de potencia y “motor”: tanto el dia de las series como el del Fartlek, el freno no fueron las piernas sino los pulmones, lo cual me orienta a seguir trabajando en estos aspectos. La segunda limitante, quizás sea mi capacidad de asimilar los entrenamientos y como sea pueda de gestionar la fatiga acumulada. Por ese motivo he preferido no meter mas kms de momento, buscando la continuidad a los entrenamientos de calidad.
La próxima semana tocara mantener los ritmos y seguir con esta línea de entrenamiento. Como nuevo reto (ilusión), estará el intentar engancharme al grupo de entrenamiento (algún día al menos).
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