domingo, 8 de marzo de 2015

Quinta semana


Esta semana no ha ido bien. Según han pasado los días he tenido diferentes problemas que me han obligado a parar y no poder entrenar. Esto se hace especialmente duro cuando comienza el buen tiempo y ves que poco a poco cada dia te encuentras un puntito mejor y aunque se sufra entrenando, los cronos comparados respecto a la primera semana van dando un pequeño margen de mejora.

El primer día guardó un exigente entreno en el Soto con un Fartlek de aproximadamente 10 km en el que la mitad del recorrido había que hacerlo fuerte y la mitad de recuperación. Este dia tuvimos el lujo de poder entrenar codo con codo con nuestro Mister, y es que uno no tiene la oportunidad a diario de codearse de corredores de tantísimo nivel y sobre todo ver como intenta aconsejarnos. El entrenamiento se me hizo duro por los ritmos iniciales, no tanto en la fase rápida pero si veía que las recuperaciones tenía que frenar más que mi compañero porque si no la recuperación era insuficiente para volver a tener fuerza. Me lleve un sabor agridulce, como siempre contrariado por no poder seguir a mis compañeros pero contento pues vi que los últimos 3 cambios los pude ir haciendo más rápido y eso te da moral.

Como compañero fiel de mis últimas salidas a correr me acompañaba una molestia a nivel de la pierna derecha que cada vez mas frecuente, intensa e insistente. El dolor ha llegado a ser tan frecuente que solo consigo que desaparezca cuando cambio la forma de dar la zancada, exigiendo mucho mas a la musculatura tibial. El impedimento es importante también a bajos ritmos y cuando se trata de hacer técnica de carrera, cada día veo las estrellas.

El segundo día prometía ser algo más llevadero después de la paliza previa de 15 kilómetros. En esta ocasión nos esperaba un Fartlek de 4 bloques con cambios de ritmo cortos cada vez de mayor distancia, que a pesar del dolor, pude terminar con la idea de regular el ritmo y no desfondarme. En esta ocasión no lleve referencias de nadie, solamente vi a mis compañeros que en el primer cambio me dejaban atrás (es cierto que no apreté a tope pero también es verdad que el dolor me limitaba ya incluso a ritmos rápidos y modificando la zancada). El entreno terminó sin dolor, pero al enfriarme comencé a cojear.

No me quedaba más remedio que ponerme en manos de mis amigos de la Clínica Cerro Prieto, para intentar recuperarme del dolor y saber que tengo que hacer para no tenerlo. El diagnostico inicial, contractura de soleo y de gemelo interno, no me sorprendió… era una de las posibles opciones. La sesión fue durísima. El dolor se acentuó con los masajes y especialmente con la punción de los puntos gatillo de dolor. Pero lo peor vendría después, cuando no pude caminar casi durante las 12 horas siguientes por una contractura refleja del soleo, que me ha tenido 48 horas cojeando.

Finalmente el domingo era el día elegido para retomar los entrenos. Era difícil seguir con el plan de ruta inicialmente establecido, no podría hacer las series largas, pero tenía que intentar rodar suave para recuperar sensaciones en mi pierna derecha. Pero parece que cuando uno entra en barrena cuesta remontar el vuelo, y comencé el propio domingo con un cuadro gastrointestinal que me ha tenido lastrado a la silla todo el día.

Por tanto la impresión general de la semana es mala. He perdido dos días fundamentales de entrenamiento pero lo peor es que no estoy al 100% después del parón y moralmente esto repercute… ahora es como empezar de nuevo, a buscar ritmo, obviar el cansancio, manejar el dolor y sobre todo tener que buscar “el camino que nunca quise abandonar”. Seguiremos…

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