domingo, 1 de marzo de 2015

Cuarta semana

Concluye con el mes de Febrero, una semana mas de entrenamientos. Las sensaciones después de cuatro días de entrenos (uno con series cortas en Fartlek, otro con series largas, un rodaje suave y una tirada larga) no son buenas... y no es por los ritmos o por los tiempos, sino por la aparición de un dolor en la pierna derecha al que no he querido hacer caso pero que poco a poco se hace mas presente y me molesta sobre todo al iniciar los entrenamientos. A estas alturas de la película, una vez superado el primer convencimiento de conseguir el dorsal para el maraton, no me planteo tener que bajar el ritmo de entrenamiento, después de los sacrificios que esta implicando (restar tiempo de mi familia y adaptar practicamente todos mis horarios a esta afición), pero la persistencia de las molestias me hacen tener dudas sobre si mejoraran por si solas o tendré que aflojar.
Por otro lado, esta semana me ha dado alguna que otra lección, sobre todo a nivel del entrenamiento especifico. El día de las series largas, sufrí para poder mantener el ritmo y ahí comprendí que debo regular las fuerzas sobre todo cuando son series largas, ya que vi como las dos ultimas tandas perdía por completo el crono y toco sacar de donde no había para minimizar la perdida... y fue en este estado en el que descubrí cual era mi "tope razonable", aquel punto que no debería superar si quería llegar a los últimos metros de la serie con algo de gas y tener fuerza para empezar la siguiente.
Pero la semana también tuvo su parte positiva, como es la de entrenar en grupo, situación que siempre ayuda y sobre todo estimula a hacer cosas que a veces creemos inalcanzables. También creo que he mejorado un poco la gestión del cansancio, aprender a vivir con el peso de los kilómetros en las piernas, sobre todo cuando estoy haciendo entrenos en los que el volumen de distancia es mayor.
El primer día, lo dedicamos  a cambios de ritmo cortos integrados en un Fartlek que estuvo amenizado por un chaparrón que incordio durante algunos minutos pero sobre todo dejo el suelo del Soto con algún que otro charco y algo blando. El entrenamiento se hizo un poco largo, sobre todo por tener que hacer casi una tercera parte de los cambios en solitario. Al final, me vi bastante entero para la tupa que nos había caído.
El segundo día, nos dedicamos a las series largas. Aquí sufrí bastante. El ritmo objetivo era aparentemente asumible, pero el paso de los kilómetros nos hacia tener que exigirnos lo máximo para cuadrar las series: las tres primeras estuvieron en objetivos, las dos ultimas se me fueron. No obstante, acabe contento pues el ritmo global podría asimilarse a un ritmo de competición de 10 mil en temporada media y seria el ideal para una media maraton. Como siempre el profe Abas no perdió detalle de lo que hacíamos y eso es algo que no deja de animarnos a exigirnos todo lo que podamos dar en ese momento, sin duda creo que es el apoyo que nos empuja cuando las fuerzas dicen basta.
El tercer día, justo el siguiente a las series largas, me planteé hacer un rodaje suave. Lo cierto es que este día lo hice mas por oblación que por devoción, las piernas pesaban mucho, estaban cansadas y sobre todo me dolía la pierna derecha... los dos primeros kilómetros fue un suplicio hasta que conseguí encontrar algo de inercia. El entreno al final no fue bueno, acabe cansado, con mal crono y sobre todo enfadado por no poder terminar con buenas sensaciones. En definitiva fue un día para no recordar (eso si, me vino bien para relajar la mente de las preocupaciones laborales).
Todavía quedaría un día mas, antes de poder terminar la semana: el rodaje largo. El sábado me levante con intención de hacer una buena tirada larga. Sabia que tenia las piernas tocadas, el dolor ya no era anecdótico y la mente tampoco andaba fina como para aguantar 100 minutos rodando. Por suerte el día animaba a correr. Buena temperatura, sol y ni una brizna de viento... había que aprovechar. Comencé a correr y el dolor en los primeros 500 metros era insoportable, pensé que tendría que volverme a casa... poco a poco fue calentándose la pierna y fue doliendo algo menos. Escogí un recorrido agradable, los caminos de Moraleja de Enmedio y conseguí rodar durante algo mas de 100 minutos, finalmente con el objetivo cumplido en distancia (20 kilómetros), pero no en tiempo ni en ritmos ya que no pude hacer practicamente ni un cambio rápido, no hubo progresión y solamente pude mantener la intensidad en las subidas y descansar en las bajadas. A pesar de todo me fui contento.
En resumen, una semana en la que acabo satisfecho por el volumen de kilómetros y la distancia, pero en la que quiero mejorar la capacidad de asimilar la fatiga muscular y sobre todo intentar evitar las lesiones. El dolor en la cara anterior de la pierna me preocupa, veremos como sigo...

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